El dinero que fluye hacia la inteligencia artificial es descomunal, y no se lo quedan solo Nvidia, Microsoft, Amazon y Alphabet: también llega a las empresas que reciben sus cheques. Te explico por qué conviene seguir el dinero y no la historia, qué preguntas hacerte antes de invertir y por qué busco al próximo Cisco de la IA.
Por Marc Lichtenfeld
Hay un viejo dicho en Wall Street: “Sigue el dinero”. Es una excelente forma de distinguir una tendencia de inversión real de puro entusiasmo inflado.
La cantidad de dinero que fluye hacia la inteligencia artificial es asombrosa. Goldman Sachs estima que se invertirán cerca de USD 7,6 billones en infraestructura de IA entre 2026 y 2031, y que las cinco mayores hiperescaladoras de Estados Unidos (hyperscalers: las gigantes tecnológicas que operan centros de datos a escala masiva) podrían gastar alrededor de USD 1,2 billones solo en 2027. Son muchos ceros.
Pero lo que los inversores tienen que entender es que esas empresas no gastan USD 1,2 billones simplemente porque sus ejecutivos estén entusiasmados con la IA: están comprando cosas, y muchas. Chips y servidores, equipos para centros de datos, sistemas de energía y refrigeración, equipos de red, almacenamiento, componentes especializados y todo lo demás que se necesita para mantener en funcionamiento sistemas de IA cada vez más potentes.
No me importa lo emocionante que suene una tecnología nueva si nadie está dispuesto a pagar por ella. Pero cuando algunas de las empresas más grandes y sofisticadas del planeta empiezan a comprometer cientos de miles de millones de dólares en algo, presto atención, porque esos dólares se convierten en los ingresos de otra persona. Esa es la parte de la historia de la IA que muchos inversores se están perdiendo.
Todos conocen a Nvidia, Microsoft, Amazon y Alphabet, pero ¿qué pasa con las empresas que reciben sus cheques? Esos negocios pueden ofrecer una forma completamente distinta de invertir en inteligencia artificial, y algunos tienen una fracción de su tamaño.
Imagina que una empresa de USD 3 billones consigue un contrato de USD 1.000 millones. Es sin duda algo positivo, pero financieramente apenas se nota. Ahora imagina que una empresa que vale unos pocos miles de millones de dólares consigue ese mismo contrato: la situación es muy distinta, porque podría aumentar drásticamente sus ingresos, mejorar su flujo de caja, llevar a los analistas a subir sus estimaciones de ganancias y sus precios objetivo, o hacer que los inversores reevalúen por completo cuánto vale la empresa. Esa es una de las razones por las que las acciones más pequeñas pueden generar retornos extraordinarios durante los grandes ciclos de inversión.
Pero hay un inconveniente: las empresas más pequeñas también conllevan más riesgo. Una buena historia no basta. He pasado mi carrera estudiando números y quiero evidencia: necesito saber si las ventas realmente están aumentando, si la empresa tiene un balance saludable y si el crecimiento de hoy podría convertirse con el tiempo en ganancias y flujo de caja significativos. Eso es mucho más útil que preguntarse si una empresa tiene “IA” en algún lugar de su sitio web.
Hay otra señal alentadora para los inversores en este momento: el crecimiento de las ganancias corporativas no se limita a unas pocas gigantes tecnológicas. Según FactSet, las otras 493 empresas del S&P 500, aparte de los “Siete Magníficos”, aumentaron sus ganancias 31,8% interanual en el segundo trimestre de 2026, su mayor crecimiento desde fines de 2021. En otras palabras, la fortaleza se está ampliando más allá de las pocas acciones que hicieron la mayor parte del trabajo pesado al comienzo de este mercado alcista. Ese es exactamente el tipo de entorno en el que los inversores pueden empezar a buscar oportunidades más allá de las obvias ganadoras de megacapitalización, más abajo en la cadena.
Creo que hay una lección simple para los inversores que se preguntan cómo invertir en inteligencia artificial: no persigas la historia de la IA, sigue el dinero de la IA. Cuando investigues una posible inversión, no empieces por cuántas veces la dirección dice “inteligencia artificial” en una conferencia de resultados. Empieza por los hechos concretos:
¿Los ingresos se están acelerando?
¿Están creciendo los pedidos?
¿Los grandes clientes están firmando contratos?
¿La empresa genera efectivo (o al menos se acerca a hacerlo)?
Y quizás lo más importante: ¿el negocio ofrece algo que sus clientes realmente necesitan?
Esas preguntas no te llevarán a todos los ganadores (nada lo hará), pero pueden ayudarte a evitar pagar por una gran historia atada a un mal negocio. Eso es especialmente importante hoy: cada vez que cientos de miles de millones de dólares inundan una tecnología nueva, la especulación llega inevitablemente. Habrá empresas de IA que justifiquen el entusiasmo y otras que no, y mi trabajo es distinguirlas.
Ahora mismo me interesan especialmente las empresas que venden la infraestructura necesaria para que esta tecnología funcione. Al comienzo de mi carrera, viví y trabajé en San Francisco durante el apogeo del auge de las puntocom, y aprendí rápido que no convenía tener que adivinar cuál de las startups sin historial terminaría ganando: convenía tener empresas como Cisco (Nasdaq: CSCO). Cisco proveía infraestructura que muchos de los nombres más llamativos necesitaban para sobrevivir, así que, sin importar cuál terminara arriba, estaba en posición de beneficiarse.
Si el gasto en IA continúa en una trayectoria siquiera cercana a la actual, alguien (probablemente varias empresas) surgirá como el Cisco de esta generación, vendiendo los chips, la energía, los sistemas de refrigeración, los equipos de red, la infraestructura de datos y los componentes especializados que determinarán el futuro de la IA. [LINK INTERNO: Los mayores ganadores de la IA todavía están por venir]
La próxima vez que escuches otra audaz predicción sobre hacia dónde va la inteligencia artificial, no te distraigas con el entusiasmo inflado y hazte una pregunta más simple: ¿hacia dónde va realmente el dinero? Sigue el dinero y quizás encuentres a la próxima generación de ganadores de la IA antes de que se conviertan en nombres conocidos por todos.
Marc Lichtenfeld
Para Libertad & Riqueza






