Intenté escribir una novela de vampiros con ayuda de la IA y terminé reescribiendo casi todo. Te cuento por qué la IA tiende al promedio, qué me enseñó Chandler Bolt sobre especificidad, confianza y distribución, y dónde podrían hacerse las próximas fortunas.
Por James Altucher
Un fin de semana intenté escribir una novela de vampiros. Hice trampa: dejé que la IA hiciera la mayor parte del trabajo.
Primero le di una trama y luego le pedí que escribiera el primer capítulo. Después hice que actuara como si fuera Anne Rice, Stephenie Meyer, John Grisham y Dan Brown. Cada autor tenía que criticar a los demás, discutir qué funcionaba y reescribir el capítulo.
Seguí cambiando las instrucciones y probando enfoques distintos. Al final me di cuenta de que estaba reescribiendo prácticamente todo lo que escribía la IA.
¿Para qué estoy usando la IA, entonces?
Mira, me encanta la IA. La estudié en los años 80, construí empresas alrededor de ella y la uso todos los días.
Pero este es el problema: la IA gravita hacia el promedio.
Eso es útil para muchas cosas. Si estás resolviendo un problema de matemáticas, quieres la respuesta en la que todos coinciden. Pero la novela promedio es terrible, la idea de negocio promedio es mediocre y el sitio web promedio se parece a todos los demás.
Y este es el mayor problema: la IA está haciendo más fácil que nunca ser promedio.
Hablé de esto con Chandler Bolt, fundador de SelfPublishing.com, en mi último podcast. Su empresa ayuda a publicar entre dos y cinco libros por día, y nuestra conversación reveló algo mucho más grande que el futuro de la edición.
La lección del notario móvil
Chandler me habló de un libro que su empresa ayudó a publicar, llamado Sign and Thrive (Firma y prospera). Trata sobre notarios móviles, es decir, profesionales que certifican firmas y documentos en el lugar donde está el cliente. Nada más: ni liderazgo, ni cómo encontrar tu propósito, ni los siete hábitos de la gente que se levanta a las 4:30 de la mañana y hace sentir mal a todos los demás. Solo notarios móviles.
Chandler pensó que nadie lo leería. Hoy tiene alrededor de 1.600 reseñas en Amazon.
Mientras tanto, miles de personas escriben libros genéricos sobre liderazgo. ¿Cuál es la diferencia? La especificidad. El libro de los notarios móviles resuelve un problema concreto para un grupo concreto de personas.
Y esto aplica a casi cualquier negocio. La IA hace increíblemente fácil construir un sitio web, lanzar una app, producir contenido o crear una empresa. Pero cuando todos tienen las mismas herramientas, las herramientas dejan de ser una ventaja. La ventaja pasa a ser saber exactamente el problema de quién estás resolviendo.
El problema del tercer matrimonio
Chandler me mostró otro libro exitoso: The Six Pillars of Intimacy (Los seis pilares de la intimidad). Le dije que Claude probablemente podría escribir algo parecido: seis pilares, anécdotas históricas, investigaciones de psicología y algunas ideas junguianas.
Pero hay un problema. Si yo escribiera Los seis pilares de la intimidad, la gente diría: “James, ¿no vas por tu tercer matrimonio?”.
Tienen razón.
Los verdaderos autores pasaron años asesorando a parejas. Han vivido el tema y tienen credibilidad. La IA puede darme la misma información que ellos tienen, pero no puede darme su experiencia.
Y esto va a importar enormemente. A medida que la IA abarata la creación de productos, la confianza se vuelve más valiosa. También la reputación, la distribución y tener relaciones reales con clientes reales: todo aquello que la IA no puede generar simplemente porque se lo pidas.
El coeficiente viral
Chandler me presentó algo llamado coeficiente viral. He escrito unos 25 libros y, por alguna razón, nunca había pensado mucho en esto. Es simple: cuando alguien compra tu producto, ¿cuántos clientes adicionales genera esa compra?
Si un cliente trae a otro, tu coeficiente viral es uno. Si cada uno trae a dos, es dos.
Chandler señaló como ejemplo The Miracle Morning (La mañana milagrosa), de Hal Elrod. Alguien lo lee, cambia su rutina matutina y los amigos lo notan. “¿Qué te pasó?”. “Leí este libro”. Otra venta.
El producto cambia el comportamiento y el comportamiento se convierte en el marketing.
En esto debería pensar todo emprendedor e inversor. No solo en “¿cuánto puede recortar costos la IA?”, sino en “¿cómo puede ayudar la IA a construir algo tan valioso que los clientes no puedan dejar de hablar de eso?”.
Porque recortar costos mejora los márgenes, pero crear algo que la gente ama construye negocios que valen la pena tener.
La nueva escasez
La empresa de Chandler factura unos USD 10 millones al año, así que le pregunté cómo llegar a USD 100 millones. Su mayor desafío no es producir más libros, sino encontrar clientes.
Los buscadores solían traerle entre USD 3 millones y USD 5 millones al año en ingresos de clientes. Ahora la gente le pregunta a ChatGPT en lugar de a Google y obtiene sus respuestas sin visitar su sitio web.
La IA está abaratando la producción y, al mismo tiempo, alterando la distribución. Es una combinación bastante notable, y nos dice dónde podrían hacerse las próximas fortunas: no necesariamente en manos de quienes generen más contenido, lancen más apps o escriban más código, sino de quienes entiendan a un cliente específico, se ganen su confianza y construyan algo que los clientes recomienden.
Quizás termine esa novela de vampiros, pero no tiene nada que ver con si la IA puede escribirla.
Porque en un mundo donde todos pueden hacer cualquier cosa, lo más difícil de fabricar es una razón para que a alguien le importe.
James Altucher
Para Libertad & Riqueza






