Mi idea de negocio era una agencia de viajes a Saturno, y ChatGPT la habría armado con mucho entusiasmo. Te cuento el truco que me enseñó Tom Bilyeu para que tu IA te diga por qué una idea va a fracasar, por qué las mejores preguntas ya valen más que la capacidad de construir y cómo aplicarlo antes de comprar una acción.
Por James Altucher
Tengo una idea de negocio.
Voy a abrir una agencia de viajes que lleve gente a Saturno.
Alojamiento de lujo, vistas espectaculares de los anillos y, quizás, un desayuno de cortesía.
Una idea absurda, ¿verdad?
No según ChatGPT.
Pídele que te ayude a armar este negocio y se pondrá manos a la obra encantado. Te propondrá nombres, creará un plan de marketing y definirá los precios.
Incluso podría generar un hermoso gráfico con forma de palo de hockey que muestre el turismo a Saturno creciendo de cero a USD 80.000 millones en 2028.
Este es el problema.
La IA quiere que seas feliz. Y a veces la forma más fácil de hacer felices a los humanos es hacer que todos se sientan genios.
Hablé de esto hace poco con mi amigo Tom Bilyeu.
Tom cofundó Quest Nutrition, construyó la exitosísima empresa de medios Impact Theory y ahora está desarrollando un enorme videojuego llamado Kyzen.
Pasa MUCHO tiempo con la IA.
Y me contó algo que cambia por completo la forma en que deberías usarla.
Haz que tu IA te deteste
Tom no quiere que ChatGPT le diga que sus ideas son brillantes. Quiere que le diga por qué son terribles.
Antes de empezar un proyecto, le da a su IA instrucciones en las que explica que no tiene ningún interés en que le den la razón. Quiere pruebas que contradigan sus supuestos.
Después hace una sola pregunta: “¿Por qué va a fracasar esto?”.
No pregunta cómo puede tener éxito ni cómo pueden hacer que esto suceda. Pregunta por qué va a fracasar.
Y esto es lo que más me gusta.
Si Tom no sabe lo suficiente sobre el sector como para cuestionar la respuesta de la IA, pregunta:
“¿Cuáles son las mentes más brillantes que piensan que esta idea es una estupidez? ¿Qué dicen? ¿Cuál es su lógica?”.
Ahí ya no está haciendo una lluvia de ideas, sino un interrogatorio.
Me encanta.
Porque la mayoría de la gente usa la IA como un amigo imaginario carísimo. Tom la usa como un comité de inversión hostil.
Y creo que está en lo cierto.
Tres meses. Una tarde.
Tom me contó algo más que me dejó boquiabierto.
Su equipo está construyendo un videojuego con un mundo entero generado de forma procedural. Piensa en Minecraft, pero con captura de criaturas, combate y un mundo del tamaño aproximado de la Tierra.
Crear un solo recurso utilizable para el juego solía llevar tres meses y requería el trabajo de cuatro o cinco personas.
Entonces llegó la IA, y el mismo proceso básico pasó a llevar una tarde.
Piénsalo: tres meses de trabajo comprimidos en unas pocas horas.
Ahora multiplica eso por todas las empresas del planeta.
Pero hay un detalle.
Si Tom puede hacerlo, sus competidores también. Las ventajas técnicas que antes protegían a las empresas están desapareciendo.
La capacidad de construir algo vale cada vez menos. Saber QUÉ construir vale cada vez más.
Y ahí es donde la mayoría de la gente se va a meter en problemas.
Porque la IA puede construir tu mala idea más rápido que nunca. Puede ayudarte a gastar en seis días el dinero de seis meses. Y felicitarte durante todo el proceso.
La nueva ventaja competitiva
Resúmelo en una frase: cuanto mejores sean tus preguntas, mejor será tu IA.
Creo que eso es exactamente así.
Dos personas pueden usar el mismo modelo de IA. Una le pide que escriba un plan de negocios. La otra le pide que identifique una necesidad no satisfecha de los clientes, que busque pruebas de que la gente pagaría por resolverla, que investigue a los competidores que fracasaron y que explique por qué toda la premisa podría estar equivocada.
La misma tecnología, pero resultados completamente distintos. La primera persona recibe un documento hermoso. La segunda quizás acceda a un negocio.
Esto también vale si piensas usar ChatGPT para invertir.
La próxima vez que estés entusiasmado con una acción, no le pidas a ChatGPT que te explique por qué va a duplicarse. Pídele que construya el argumento más sólido posible en contra de tenerla.
¿Qué se me está escapando? ¿Qué supuestos tienen que cumplirse? ¿Qué pasa si no se cumplen?
Después ve a verificar las respuestas. Podrías ahorrarte una fortuna.
Deja que la IA arruine tus sueños
Por primera vez en la historia, casi todo el mundo tiene acceso a algo parecido a un equipo de asesores extraordinariamente informados. Y la mayoría usa ese equipo para decirse a sí misma lo que ya cree.
No lo hagas.
La mayor ventaja que te da la IA quizás no sea la capacidad de producir más, sino la de descubrir que estás equivocado antes de que te cueste dinero.
Y si aun así estás decidido a abrir esa agencia de viajes a Saturno, yo invertiré. Apenas regreses.
Haz clic en la imagen para escuchar el podcast completo:
James Altucher
Para Libertad & Riqueza







