Casi todos los inversores tienen historias de terror de sus primeros años operando, y las mías incluyen algunas penny stocks y apalancamiento de 10x. Hoy te cuento cómo aprendí a “casarme” con una acción, por qué cerca de 83% de mi cartera está en inversiones de largo plazo y cómo mantengo el equilibrio a la hora de hacer trading.
Por Adam Sharp
La mayoría de los inversores tiene historias de terror de sus primeras experiencias de trading, y yo ciertamente tengo las mías. Mis armas favoritas eran las penny stocks de mala calidad y el apalancamiento de 10 veces. Lo admito: mi carrera como inversor no empezó con gloria, pero la verdad es que casi nunca empieza así.
Porque para bien o para mal, los errores son la manera en que aprendemos, y los míos me enseñaron cómo invertir a largo plazo.
Un destello de esperanza
Antes de mi carrera como analista financiero, a comienzos de la década de 2000, tenía una consultora de marketing especializada en crear campañas de publicidad en Google para pequeñas empresas. Era un negocito agradable, y llegué a conocer muy bien los sistemas de Google. Tenían un producto realmente revolucionario, y la mayoría de la gente no se daba cuenta.
Google salió a bolsa en 2004 a un precio, ajustado por splits, de USD 2,13 por acción, y yo terminé comprando en 2005 a alrededor de USD 5,25. Con los años fui comprando más Google en las caídas. Sabía que esta empresa iba a ser una bestia, porque trabajaba con sus productos todos los días, y me enamoré de GOOG.
Al final, me quedé con esas acciones de Google durante 15 años y las vendí (demasiado pronto) en 2020. En un momento llegaron a ser más de 60% de mi cartera, pero no tenía problema con eso porque conocía la empresa de arriba abajo.
A esto me refiero con “casarse” con una acción: compras una empresa que entiendes en profundidad y compras más cuando cae. Esa es la relación ideal con el mercado bursátil. Warren Buffett dijo, y se hizo famoso por ello, que su período de tenencia ideal para una inversión es “para siempre”, y mientras más años tengo, más sentido me hace.
Lecciones
Después de esos primeros años de “inversión”, tuve que hacer una intervención conmigo mismo. Miré los resultados de mi cuenta IRA (la cuenta de jubilación individual de largo plazo en Estados Unidos) y los comparé con los de mi cuenta de trading, y la diferencia era enorme: una crecía de forma constante y la otra parecía una especie de agujero negro para el dinero.
La verdad es que yo no tenía nada que hacer operando en ese entonces: tenía poco más de 20 años y no contaba con el conocimiento, la paciencia ni las habilidades necesarias. Este es el mayor error que cometen los inversores, sobre todo los nuevos: el trading frecuente de aficionados casi siempre termina en la implosión de la cuenta.
Durante los siguientes 7 años no operé en absoluto, solo hice inversiones de largo plazo, y funcionó. Con el tiempo volví a incursionar en el trading, pero esta vez con cautela y estrategia. Así mantengo el equilibrio hoy.
Un camino más inteligente
En 1960, el período promedio de tenencia de una inversión en acciones era de 8 años y 7 meses. Hoy es de solo 7 meses: casi nadie mantiene inversiones a largo plazo en estos días y por eso este es uno de esos momentos en que conviene ir a contracorriente.
Creo que el núcleo de toda cartera debería estar en posiciones de largo plazo. Cuando mantienes inversiones durante períodos largos, les das tiempo para capitalizarse sin que los impuestos interrumpan constantemente las ganancias, y eliminas la emoción humana de la ecuación, algo muy bueno en el mundo de las inversiones. [LINK INTERNO: El primer paso para sacarle el máximo a tu cartera]
Cerca de 83% de mi cartera hoy está en inversiones de largo plazo. El otro 17% es efectivo, que uso para financiar operaciones ocasionales, pero una operación individual nunca supera 1% del total y por lo general es mucho menos.
Respecto de cómo invertir a largo plazo, algunos estarán pensando: “No tengo tanto tiempo para esperar”. Lo entiendo: la inflación es un problema, el mercado laboral está complicado terrible y el futuro es incierto. Por eso mucha gente tiene que ponerse al día, pero no salgas a arriesgarlo todo en ideas a medio cocinar. Si estás decidido a operar, aprovecha a los expertos que tenemos que te acerca Inversor Global. Tenemos traders de clase mundial, y harán que tu camino en el trading sea mucho más agradable. Intentar hacerlo por tu cuenta va a ser cuesta arriba: el costo de aprender a ser un trader exitoso solo es alto, y la mayoría de la gente nunca lo logra.
Pero no te olvides de la parte de largo plazo de tu cartera: estadísticamente, ahí ocurre la mayor parte de la magia.
Si te pareció que esto vale la pena, estate atento porque en mi próxima columna vamos a hablar de qué acciones considero hoy ideales para “casarse”. [LINK INTERNO: Mis acciones favoritas para tener para siempre]
Adam Sharp
Para Libertad & Riqueza






