Alexander Green explica por qué, en un gran ciclo de producto tecnológico, las mayores ganancias suelen ir a parar a proveedores chicos y poco conocidos —no a la marca que acapara los titulares— y aplica esa lógica al próximo movimiento de Elon Musk con SpaceX.

El 9 de enero de 2007, Steve Jobs subió a un escenario en San Francisco y mostró una placa de vidrio y aluminio. Ya sabemos lo que pasó después: Apple terminó convirtiéndose en la empresa más valiosa de la historia del comercio.
Pero hay una parte de esa historia en la que casi nadie repara.
Si el objetivo aquel día de enero era sacarle el máximo rédito posible al iPhone, comprar Apple no era la mejor jugada. Apple ya era una empresa de USD 70.000 millones, con un reproductor de música exitoso y una línea de computadoras rentable. Los analistas llevaban dos décadas cubriendo la acción de punta a punta. Como todo inversor serio de Wall Street ya tenía una opinión formada sobre Apple, esa información ya estaba mayormente incorporada en el precio.
Lo mismo no puede decirse de las empresas que proveían los componentes clave del teléfono. Skyworks Solutions fabricaba los chips de radio que permitían conectarse a la red. Cirrus Logic hacía los chips de audio. El silicio de Broadcom estaba presente en prácticamente todas las unidades.
Ninguna de esas tres eran marcas conocidas en ese momento. Sin embargo, en los años posteriores al lanzamiento del iPhone, generaron retornos que opacaron incluso la meteórica suba de Apple. Skyworks pasó de USD 8 a más de USD 110 por acción, una ganancia de 1.200%. Cirrus Logic acumula una suba de más de 2.000% desde 2008. Y Broadcom, cuya tecnología terminó en cada iPhone, subió más de 16.000% desde su salida a bolsa en 2009.
La matemática tiene sentido: es mucho más fácil que una empresa de USD 700 millones multiplique diez veces su valor a que lo haga una gigante de USD 1 billón o más. Así que cuando arranca un ciclo de producto verdaderamente enorme, la empresa que está en el centro de la escena puede quedarse con los ingresos, pero las compañías más chicas que la abastecen pueden ofrecer retornos desproporcionados.
Ahora, lo difícil es identificar a esos proveedores antes de que se anuncie el gran producto. Después de eso, la revalorización puede darse en cuestión de días.
Sin embargo, por suerte hay una forma de rastrear a estas empresas con anticipación:
- Las compañías públicas están obligadas por ley a divulgar los contratos materiales que firman.
- Los acuerdos de suministro se registran.
- Los volúmenes de pedidos se anuncian.
- Las marcas se inscriben ante la oficina de patentes meses o años antes de que se usen comercialmente.
- Las licencias de espectro se transfieren a través de expedientes regulatorios públicos.
Nada de esto es secreto. Solo hay que investigar un poco, que es exactamente lo que vengo haciendo alrededor de los negocios de Elon Musk.
Miren lo que estuvo haciendo en los últimos 18 meses:
SpaceX pagó unos USD 19.600 millones para adquirir licencias de espectro de EchoStar —el espectro en sí, comprado de manera directa.
En febrero absorbió xAI. En junio salió a bolsa en la mayor oferta pública inicial jamás registrada, con una valuación de unos USD 2 billones. Presentó ante la FCC una solicitud para lanzar una enorme constelación de satélites de IA en órbita.
Y registró la marca “Starlink Mobile”.
Después, el 29 de junio, Musk dijo que los teléfonos capaces de usar Starlink Mobile “probablemente empezarán a comercializarse en unos dos años”, y aclaró que los chips actuales necesitan modificaciones de hardware para poder usarlo. Días más tarde, The Wall Street Journal reportó que SpaceX les había mostrado a un grupo de inversores un prototipo de dispositivo de IA portátil, más delgado que un iPhone. Musk calificó ese reporte de “absolutamente falso”.
Puede desmentirlo, pero después de unir los puntos estoy convencido de que SpaceX está trabajando en un dispositivo móvil, al que vengo llamando el “xPhone”. También identifiqué una empresa que creo que será clave para el lanzamiento del dispositivo: una acción diminuta, de apenas USD 3, que casi nadie está mirando.
Una vez que se haga el anuncio, Wall Street se va a abalanzar. Y las ganancias más grandes van a desaparecer.
Alex Green
Para Libertad & Riqueza





