Después de más de 40 años escuchando la misma pregunta, te cuento qué hice con mi propia cartera: la volví más conservadora, por siete razones que van de valuaciones récord a impuestos. Y por qué, aun así, no me fui a efectivo ni cambiaría la estrategia de largo plazo.
Por Alexander Green
Si tuviera que nombrar la pregunta que más me han hecho los inversores en más de 40 años, sería esta: “Alex, ¿qué estás haciendo con tu propia cartera?”
Hoy voy a responderla, sobre todo porque hace poco hice un cambio.
Los lectores de esta columna desde hace tiempo saben dos cosas de mí: soy un optimista de largo plazo sobre el futuro de Estados Unidos… y no hago market timing (intentar adivinar el mejor momento para entrar o salir del mercado).
El mercado sube a largo plazo. Pero quien hace market timing es alguien que hace como si supiera qué hará el mercado en el corto plazo.
Cualquiera puede acertar de vez en cuando, pero, créeme, nadie puede predecir con precisión y de forma consistente lo que hará el mercado en las próximas semanas o meses.
Sin embargo, como el mercado está caro, hace poco hice modificaciones en mi cartera para volverla más conservadora y, en aras de la transparencia, quiero compartir contigo las razones:
- La primera es personal. Tengo 68 años y, aunque tengo la suerte de gozar de excelente salud, mi cartera vale más de lo que jamás voy a gastar, como les ocurre a miles de personas que han trabajado, ahorrado e invertido durante décadas. Tiene poco sentido arriesgar lo que tienes por lo que no necesitas.
- Casi con cualquier medida, el mercado de hoy está en su nivel más caro jamás registrado, o muy cerca de él.
- La relación precio/ventas del S&P 500 es de 3,7, apenas por debajo de su máximo histórico. A fines de 2000, cuando la burbuja puntocom apenas empezaba a desinflarse, era de 1,77. El mercado de hoy está a más del doble de eso.
- La relación precio/valor libro es de alrededor de 6,1, frente a una media de largo plazo de 3,16. A fines de 1999, en el máximo de la burbuja tecnológica, era de 5,05. Los inversores están pagando unos seis dólares por cada dólar de activos netos en los balances de las empresas.
- El rendimiento por dividendo de los últimos 12 meses del S&P 500 es de 1,04%, el más bajo registrado en la historia. La comparación más cercana es septiembre de 2000, cuando el rendimiento tocó fondo en 1,11%, seis meses antes de que estallara la burbuja.
- Las ganancias son la excepción, pero solo en parte. El CAPE de Shiller (la relación precio/ganancias ajustada por el ciclo económico) fue de 40,6 el mes pasado, lo que lo ubica en el percentil 98,8 de todos los meses desde 1881. Solo 20 meses fueron más altos, todos en 1999, 2000 o 2026. El máximo histórico del CAPE es 44,2, así que según esta medida estamos cerca del récord, aunque no en él.
- Los márgenes de ganancia están, por sí mismos, en un récord. En el conjunto de la economía, las utilidades corporativas después de impuestos alcanzaron 19,4% del valor agregado bruto, lo más alto desde que comenzó la serie de la BEA (la Oficina de Análisis Económico de Estados Unidos) en la década de 1940. Es algo positivo, pero conviene recordar que los márgenes también pueden contraerse.
- El valor total del mercado es enorme en relación con la economía que lo sostiene según el “Indicador Buffett”, que divide el valor total del mercado bursátil de Estados Unidos entre el PIB. Buffett llegó a decir que era “probablemente la mejor medida individual de dónde están las valuaciones en un momento dado”. Hoy está en 235%, y el promedio de largo plazo es de alrededor de 167%.
- Tasas de interés. En septiembre, la Reserva Federal subió la tasa de corto plazo un cuarto de punto, su primer aumento desde 2023. Tanto la Fed como los mercados financieros anticipan más alzas por delante. Y los rendimientos de los bonos, que al comienzo solo se normalizaron, alcanzaron hace poco su nivel más alto desde 2002.
- Incertidumbre por la IA. Soy optimista sobre el futuro de esta tecnología transformadora. Recomiendo, y todavía tengo personalmente, muchas empresas relacionadas con la IA. Pero a mediano plazo existen no solo riesgos financieros y políticos, sobre todo por la reciente reacción en contra de los centros de datos, sino también el riesgo de una disrupción social. Esto podría desarrollarse de varias maneras inesperadas y no conviene descartarlo.
- Riesgo de drones. Las guerras en Ucrania y en Medio Oriente han demostrado que drones baratos y fáciles de fabricar pueden causar un daño enorme. ¿Qué país tiene todos sus activos más vitales protegidos de ataques de este tipo por parte de terroristas u otros actores malintencionados? Ninguno.
- Los impuestos van a subir. Estados Unidos tiene una deuda de más de USD 40 billones, y eso sin contar las muchas decenas de billones adicionales en pasivos por programas sociales y pensiones federales y estatales. Los impuestos definitivamente van a subir en los próximos años, sobre todo para quienes están en mi tramo impositivo. Más vale adelantarse a eso.
- El sentimiento es de euforia. Mi héroe John Templeton dijo célebremente que los mercados alcistas nacen en el pesimismo, crecen en el escepticismo, maduran en el optimismo y mueren en la euforia. ¿Por qué digo que los inversores están eufóricos ahora? Aquí también hay récords. La deuda de margen alcanzó hace poco un máximo histórico. Lo mismo ocurrió con los activos en ETF apalancados, con las operaciones minoristas con opciones (sobre todo las opciones de cero días, que vencen esa misma tarde) y con las apuestas en mercados de predicción. Las acciones meme y las criptomonedas meme también han vuelto a escena. Los traders no solo están especulando: están apostando, lo sepan o no.
Al ver esta lista, probablemente estés un poco desanimado. Así que déjame agregar algunas salvedades.
La primera es que no he compartido ningún secreto. Algunos de estos factores quizás sean nuevos para ti, pero el mercado los entiende bien y, por lo tanto, ya están incorporados en los precios de las acciones.
(Aunque vale la pena mencionar que pueden aparecer riesgos nuevos de la nada, y que también tienes que prepararte para lo que no ves venir).
La segunda es que los accionistas que se han mantenido firmes en las buenas y en las malas (el crash del 87, la primera guerra del Golfo, la burbuja puntocom y su colapso, el 11 de septiembre, la segunda guerra del Golfo, la crisis financiera, la Gran Recesión y la pandemia de covid) han rendido muchísimo mejor que quienes intentaron anticipar el mercado y entraron y salieron de él una y otra vez. Eso no es una estrategia, es simplemente tratar de adivinar.
No me malinterpretes. Tu cartera debería evolucionar con el tiempo en respuesta a nuevos riesgos y nuevas oportunidades, pero los ajustes graduales son mejores que los cambios drásticos.
Las principales razones por las que modifiqué mi propia cartera son las circunstancias particulares de hoy y mi edad. Es una apuesta segura que todavía tengo mucho más invertido en acciones que la mayoría de mis suscriptores.
Mis hijos tienen veintitantos años y administro el dinero de ambos. Han estado invertidos 100% en acciones toda su vida y hoy siguen igual, y confío en que esa es la mejor asignación de activos para su grupo de edad. Lo que haga el mercado el próximo mes o el próximo año no les preocupa en absoluto.
A pesar de todos los puntos negativos que enumeré, el mercado de acciones aún podría subir con fuerza en las próximas semanas y meses. Y ya sabemos qué es lo que hace el mercado a largo plazo.
No me he refugiado en efectivo, ni lo haría jamás. Simplemente pasé mi cartera de más agresiva a más moderada ajustando mi asignación de activos, y hoy te lo estoy contando, nada más que eso.
Esta es la idea principal…
Si tu cartera tiene valores de alta calidad, amplia diversificación, una asignación de activos sensata y costos bajos, y además está gestionada con criterio fiscal, estás blindado… incluso cuando el mercado está caro y pase lo que pase en el corto plazo.
Así que disfruta de tu vida. Puede que tengas más dinero que nunca… pero también tienes menos tiempo.
Alexander Green
Para Libertad & Riqueza






