Un año después de recibir un sencillo consejo para empezar a invertir, una pareja con buenos ingresos seguía sin hacerlo. Lo que les faltaba no era conocimiento, sino sentido de agencia. Te explico por qué importa, cuáles son los seis factores del valor de tu cartera que dependen de ti y cómo asumir el control.
Por Alexander Green
Hace unas semanas, en un set de filmación en Orlando, me encontré con una mujer que un año antes me había contado sobre sus problemas financieros. Ella y su esposo, ambos cerca de los 50 años y con buenos ingresos, sabían que deberían estar ahorrando para el retiro, pero no habían empezado. Simplemente no sabían qué hacer, me dijo, y confesó que no entendían el mercado bursátil y que ni siquiera sabían qué es un fondo mutuo.
Le dije que eso no era inusual ni un problema insuperable: un plan de inversión mensual regular los pondría en el camino correcto. Ella tenía ChatGPT en el teléfono, así que le dije que le preguntara exactamente qué necesitaba saber y hacer para empezar. Y que, cada vez que no entendiera una respuesta, podía pedirle que se la explicara mejor… o en términos más simples. [El primer paso para sacarle el máximo a tu cartera]
Un año después, no solo no habían empezado a invertir: ni siquiera le habían preguntado a ChatGPT cómo empezar.
Lo que les faltaba no era conocimiento, sino un sentido de agencia: la convicción de que podemos crear nuestro futuro. Todo el progreso humano se debe a la creencia de que el mañana puede ser mejor que hoy y de que tenemos el poder de lograrlo.
Cambia lo que crees de forma verdadera y cambiarás tus emociones y tu comportamiento. Esto requiere dos cosas: optimismo y sentido de responsabilidad. Si les echas la culpa de tus problemas a tus padres, a tu jefe, a tu pareja, al sistema económico del país o a “la mala suerte”, nada cambia (eso sí, es una garantía de que te vas a enojar y a amargar).
Los psicólogos dicen que todos tendemos a buscar el orgullo y a evitar el arrepentimiento. Es una forma elegante de decir que nos atribuimos el mérito de lo que sale bien en nuestra vida. ¿Pero cuando algo sale mal? Buscamos a otras personas… o circunstancias fuera de nuestro control. Sin embargo, solo cuando asumimos la agencia podemos arreglar las cosas.
Aquí va un hábito mío de hace mucho tiempo: cada vez que algo sale mal, busco a la persona que probablemente sea la responsable para tener una reunión inmediata cara a cara. No es difícil, porque solo necesito pararme frente al espejo más cercano. Entonces puedo tomar medidas para remediar la situación.
Quienes solo desean una solución rápida a sus problemas se pierden lo mejor: la satisfacción de alcanzar una meta ganada con esfuerzo. Los más sabios siempre lo han entendido. En la Declaración de Independencia de Estados Unidos, Thomas Jefferson describió la felicidad no como algo que se recibe de forma pasiva, sino como algo que se persigue activamente. Jefferson sabía que, como agentes capaces, nos ganamos la vida, creamos prosperidad en nuestra vida y buscamos la felicidad.
Desde el punto de vista de las finanzas personales, la fórmula básica tiene tres partes:
- Maximizar tus ingresos en el trabajo
- Renunciar a parte del gasto para vivir por debajo de tus posibilidades
- Invertir esos ahorros con prudencia
Algunos inversores sienten que la volatilidad del mercado les quita la agencia. Pero no es así. Hay muchas cosas que afectan al mercado y que no puedes controlar: la inflación, las tasas de interés, el crecimiento económico, las ganancias de las empresas, los precios de las materias primas, las fluctuaciones de las monedas, la legislación nueva y pendiente, los desarrollos empresariales y la innovación científica. Sin embargo, solo seis factores determinarán el valor futuro de tu cartera:
- La cantidad que ahorras e inviertes
- Cuánto tiempo dejas que se capitalice
- Cómo distribuyes tu cartera entre clases de activos
- Los activos que seleccionas
- Los costos de inversión que asumes
- Los impuestos que pagas
(En cuanto al último, son los gobiernos quienes fijan las tasas de impuestos. Pero puedes gestionar tu cartera con criterio fiscal para minimizar los impuestos que debes cada año).
El rendimiento del mercado tendrá una gran influencia en el valor de tu cartera. Pero fíjate en que en los seis factores el protagonista eres tú. No puedes controlar los mercados financieros ni los muchos factores que los empujan hacia arriba o hacia abajo, pero sí puedes determinar cómo esas fluctuaciones afectan tu cartera y, en última instancia, tu patrimonio neto.
Algunos dirán que no es fácil empezar, mantener la estrategia de forma sistemática, ahorrar en lugar de gastar o ver cómo tu patrimonio neto rebota como una pelota de ping-pong en lugar de subir en línea recta (pero muy lenta). Aun así, puedes decidir que estás a la altura del desafío. Después de todo, los mayores logros nunca son fáciles. [Sienta cabeza y cásate con una buena acción]
En septiembre de 1962, tras los primeros triunfos de la Unión Soviética en el espacio, el presidente John F. Kennedy dijo ante una multitud en la Universidad Rice: “Elegimos ir a la Luna antes de que termine esta década y hacer las otras cosas, no porque sean fáciles, sino porque son difíciles…”.
Porque son difíciles: eso es lo que hace que un desafío valga la pena, y Kennedy lo entendía. Empezar y mantener una estrategia de inversión es mucho más fácil que ir a la Luna y volver, pero ambos requieren la misma condición previa: un sentido de agencia.
Alexander Green
Para Libertad & Riqueza






