Una acción de USD 100 puede ser una ganga, y una de USD 5 puede estar carísima: lo que importa no es el precio por acción, sino cuánto estás pagando por el negocio completo. Te comparto el marco que uso para evaluar empresas pequeñas antes de que crucen la línea de los USD 1.000 millones de capitalización de mercado, el punto donde Wall Street recién empieza a prestarles atención.
Por Kristin Orman
La mayoría de los inversores piensa que una acción barata es una con un precio bajo por acción.
No es así.
Eso es porque una acción de USD 5 puede estar carísima.
Y una acción de USD 100 puede estar regalada.
Cuando se trata de valuación, el precio que pagas por una acción importa muy poco.
Lo que sí importa es cuánto estás pagando por el negocio completo.
Te explico…
La capitalización de mercado
El valor que Wall Street le pone a una empresa entera se llama capitalización de mercado, o “market cap” para abreviar.
Así se calcula… se multiplica el precio de la acción por la cantidad de acciones en circulación. Eso es todo.
Suena básico, pero la capitalización de mercado de una empresa te puede decir mucho sobre el potencial de la acción.
Y hay un número que funciona como el umbral decisivo para muchas empresas: USD 1.000 millones.
Por qué importa el tamaño
Supongamos que estás pensando en invertir en dos empresas.
La Empresa A vale USD 4 billones.
La Empresa B vale USD 250 millones.
Para que la Empresa A duplique su valor, los inversores tienen que sumarle otros USD 4 billones a su capitalización de mercado.
Sí, billones. Con B de billón.
Para que la Empresa B duplique su valor, solo necesita sumar USD 250 millones.
Ahora, eso no significa que la Empresa B vaya a duplicar su valor.
Estadísticamente, la mayoría de las empresas pequeñas nunca se van a convertir en grandes empresas.
Peor: algunas van a fracasar por completo.
Pero la matemática muestra por qué las acciones pequeñas pueden producir retornos casi imposibles de igualar para las empresas más grandes del mundo.
Un negocio de USD 250 millones que con el tiempo crece hasta convertirse en una empresa de USD 1.000 millones multiplicó su valor por cuatro.
Si llega a USD 2.000 millones, estamos hablando de ocho veces la capitalización de mercado original.
Ese tipo de movimiento puede pasar sin que la empresa se vuelva jamás un nombre conocido por todos.
Y eso es lo que hace tan atractivo invertir en small caps.
El camino hacia los USD 1.000 millones
La marca de los USD 1.000 millones no es un número mágico que se me ocurrió porque sí.
Una empresa no se vuelve mejor de golpe en el momento en que su capitalización de mercado la cruza.
Pero algo suele cambiar a medida que un negocio crece.
Empieza a atraer atención.
Puede que más analistas empiecen a cubrirla.
Más inversores institucionales pueden comprarla.
El volumen de operaciones suele aumentar.
La empresa puede volverse elegible para índices o filtros de inversión que antes la ignoraban.
Y todo eso puede traer nuevos compradores a la acción.
Aquí es donde se pone realmente interesante.
No necesariamente quieres esperar a que todos sepan de la empresa.
Quieres encontrarla mientras el negocio todavía es pequeño… pero los números empiezan a decirte que tal vez no siga siendo pequeño.
Hay miles de empresas públicas diminutas.
La mayoría son pequeñas por una razón, pero el objetivo no es comprar acciones pequeñas.
El objetivo es encontrar negocios en crecimiento mientras todavía son acciones pequeñas.
Cómo funciona
Este es mi proceso: supongamos que encuentro una empresa que hoy vale USD 300 millones.
La primera pregunta que me hago no es: “¿Puede esta acción llegar a USD 1.000 millones?”.
Es: “¿Qué haría falta para que este negocio valga USD 1.000 millones?”.
Tiene que haber una razón, como una aceleración en las ventas, un producto nuevo, o un cliente importante nuevo.
Tal vez la industria de la empresa está expandiéndose rápido, sus márgenes de ganancia están empezando a mejorar, y/o las estimaciones de sus ganancias están subiendo.
Muchas veces, las mejores oportunidades tienen varias de estas cosas pasando al mismo tiempo.
Ahí es cuando un negocio pequeño puede entrar en una etapa muy distinta de su vida.
Los ingresos crecen.
Las ganancias los siguen.
Más inversores se dan cuenta.
Recién ahí Wall Street empieza a valuar a la empresa según hacia dónde va, y no según de dónde viene.
Y ahí es cuando la acción puede empezar a subir muy rápido, porque Wall Street se puede dar el lujo de llegar tarde
Hay otra ventaja en mirar por debajo de la línea de los USD 1.000 millones.
Wall Street simplemente le dedica menos tiempo a esa zona.
Todo se reduce a la economía del negocio.
Un banco de inversión grande puede ganar mucho dinero cubriendo a Apple, Nvidia o Microsoft.
Sus clientes institucionales tienen esas acciones, las operan todo el tiempo, y todo el mundo quiere informes de análisis sobre ellas.
Una empresa de USD 200 millones es otra historia.
La mayoría de los fondos grandes no pueden comprar suficientes acciones de una empresa de USD 200 millones como para que la posición valga la pena.
Otros directamente evitan las acciones con poco volumen de operaciones.
Así que, como resultado, las empresas más pequeñas suelen recibir muy poca atención de los analistas.
Eso no significa que el mercado no sepa nada de ellas.
Pero sí significa que hay menos gente revisando los reportes regulatorios de la empresa, escuchando las conference calls, y prestando atención a los cambios del negocio.
Eso crea una oportunidad para los inversores dispuestos a hacer un poco de trabajo.
Ser pequeña no alcanza
Ahora, hay una advertencia importante aquí.
Una capitalización de mercado pequeña, por sí sola, nunca es una razón para comprar una acción.
De hecho, yo diría lo contrario.
Cuanto más pequeña la empresa, más selectivo tienes que ser.
Las empresas pequeñas pueden tener balances débiles, pueden depender de un solo cliente, y sus acciones pueden ser volátiles. Y si el negocio tiene problemas, puede que no haya muchos compradores esperando por debajo del precio de la acción.
Por eso queremos algo más que una buena historia.
- Queremos evidencia.
- Queremos ver crecimiento.
- Queremos catalizadores.
- Queremos una razón real por la que las ganancias puedan subir.
Y, en el mejor de los casos, queremos ver señales de que el mercado está empezando a reconocer lo que está cambiando.
La combinación importa.
Empresa pequeña + fuerte impulso del negocio + un catalizador real es una fórmula muy distinta a simplemente comprar una acción que parece barata.
La oportunidad antes de que llegue la multitud
Algunas de las mayores ganadoras del mercado de acciones empezaron como empresas de las que casi nadie hablaba.
Eso es fácil de olvidar después de que se vuelven famosas.
Para ese entonces, la historia parece obvia.
Pero rara vez se veía obvia al principio.
Los primeros inversores tuvieron que tomar una decisión mientras todavía había dudas.
Tuvieron que mirar lo que la empresa podía llegar a ser, y no lo que ya era.
Ese es el atractivo de la línea de los USD 1.000 millones.
Te da un lugar donde buscar negocios todavía lo bastante pequeños como para que un cambio importante en su suerte produzca un cambio desproporcionado en el precio de su acción.
Ese es el marco que uso antes de siquiera mirar una acción en particular.
El punto no es comprar empresas pequeñas solo porque son pequeñas: la mayoría no lo va a lograr, y hay que entrar sabiendo eso. Es encontrar esos pocos negocios donde un cambio modesto en las ventas, las ganancias o la atención de los inversores puede producir un cambio desproporcionado en la acción, y ser lo bastante selectivo como para que las que no funcionan no te hundan.
Ese tipo de oportunidad es mucho más difícil de encontrar en empresas que ya valen cientos de miles de millones de dólares.
Y por eso algunas de las oportunidades más rentables del mercado todavía se pueden encontrar mucho antes de que Wall Street empiece a prestarles atención.
Kristin Orman
Para Libertad & Riqueza





