China está usando modelos de IA como Claude para rastrear buques de la marina estadounidense y pasarle esa información a Irán. Te explico por qué esa amenaza es mucho más real que el apocalipsis de la superinteligencia del que habla todo el mundo, y por qué el verdadero riesgo no es la IA en sí, sino quién la usa en tu contra.
Por Jim Rickards
Ya es hora de mirar más allá del hype de la IA. Las valuaciones bursátiles de los principales hyperscalers (las grandes empresas de infraestructura en la nube) y de las empresas de modelos de IA de punta casi con certeza están en territorio de burbuja. Pero el mercado se va a encargar de eso con el tiempo.
Todos conocemos los nombres de las acciones de IA, ya sea del lado del hardware, el software o el cómputo: Apple, Microsoft, Meta, Google (Alphabet), Amazon, OpenAI, Anthropic, NVIDIA y algunas otras.
Algunas de estas empresas tienen negocios centrales valiosos, independientes de la burbuja de IA. Otras son apuestas puras a la IA. Todas se van a ver afectadas, en mayor o menor medida, cuando estalle la burbuja de la IA.
Aun así, las burbujas pueden seguir creciendo antes de estallar, y pueden tardar mucho más en estallar de lo que muchos participantes del mercado creen. No es prudente ponerse corto en estas acciones, pero definitivamente conviene aligerar las posiciones largas. Mover parte de la cartera hacia efectivo y activos duros es una buena forma de capear la tormenta que se viene.
Más allá de las valuaciones, estas empresas hoy representan riesgos serios para la seguridad nacional, la infraestructura crítica, el sistema financiero y otras instituciones. Estos riesgos hay que considerarlos aparte, porque nos van a afectar a todos. Estos peligros no son sobre burbujas bursátiles. Son sobre caos social.
Catalizador geopolítico
Dos amenazas en particular se destacan. La primera es el uso de modelos de IA por parte de China para atacar a Estados Unidos. La segunda son modelos de IA fuera de control que actúan de forma autónoma para atacar a Estados Unidos por su cuenta.
Venimos viendo titulares constantes sobre la carrera de IA entre China y Estados Unidos. Los elementos de esta carrera incluyen centros de datos masivos, semiconductores de alta potencia y modelos de IA de punta construidos por empresas estadounidenses como Anthropic, OpenAI y xAI, y por empresas chinas como Baidu, Tencent, DeepSeek y Moonshot AI. Otros insumos críticos de esta carrera son las cantidades masivas de electricidad y agua necesarias para hacer funcionar el hardware.
La carrera de IA entre Estados Unidos y China suele plantearse en términos existenciales. El país que llegue primero a la superinteligencia va a controlar la IA global, y posiblemente el mundo. Incluso en términos menos grandiosos, hay resultados críticos en áreas como la seguridad nacional, la encriptación, los pagos digitales, los sistemas de armas y la cura de enfermedades que dependen de quién gane la carrera de la IA.
Sin embargo, la competencia está lejos de ser pareja. Estados Unidos depende de una inversión masiva en activos fijos, tecnología superior y acceso a los semiconductores más rápidos.
China tiene algunas de estas herramientas, pero depende más del robo de propiedad intelectual a Estados Unidos, de usar la salida de las aplicaciones de IA estadounidenses como insumo curado para sus propias aplicaciones (para acelerar el procesamiento) y del contrabando de chips avanzados a través de terceros países. Puede que China no esté liderando la carrera de la IA, pero sin dudas está a la par.
Reconocimiento con IA
Ahora surgió una nueva amenaza. China está usando los modelos de IA más avanzados —incluido Claude, de Anthropic— para procesar información recopilada de una gran variedad de fuentes abiertas en Estados Unidos, entre ellas fotografías militares, señales de transpondedores de barcos, imágenes satelitales comerciales y otra información, combinada con imágenes satelitales chinas, para determinar la ubicación y los movimientos exactos de los buques de la marina estadounidense.
Esa información generada por IA después se le pasa a Irán, que la usa para disparar misiles contra buques de la marina estadounidense cerca del estrecho de Ormuz y el mar Arábigo.
Hasta ahora, ningún buque estadounidense fue alcanzado, pero puede ser solo cuestión de tiempo. China está usando tecnología de IA estadounidense para ayudar a atacar a la marina de Estados Unidos en el mar. Apenas días después de que se conociera esto, un satélite espía chino explotó en el espacio.
Nadie se responsabilizó por eso. Pero no es descabellado inferir que Estados Unidos usó un arma espacial para destruir el satélite chino que se usó para ayudar a Irán a atacar a la marina estadounidense.
Las guerras de la IA se están convirtiendo en guerra de las estrellas, en tiempo real.
Captura regulatoria
Como amenaza aparte, los medios están inundados de historias sobre un apocalipsis de IA, en el que las aplicaciones de IA de desarrolladores de punta como OpenAI y Anthropic alcanzan la superinteligencia, se unen y toman el control del mundo, dejando a los humanos en la misma posición frente a los sistemas de IA en la que están los simios frente a los humanos.
Otras versiones de esta distopía de IA involucran bandas de aplicaciones de IA que trabajan juntas para apagar la red eléctrica, saquear bancos y casas de bolsa, y causar caos en la sociedad civilizada.
Esta ola de propaganda alarmista arrancó con un ensayo del CEO de Anthropic, Dario Amodei. El ensayo de Amodei fue amplificado por el investigador de Anthropic Jacob Coxon, que renunció públicamente a Anthropic y advirtió que la IA podría “matar a todos los humanos” dentro de una década. Las advertencias de Amodei y Coxon después fueron retomadas por los medios, los políticos y los expertos en tecnología, en lo que se convirtió en una cascada de pesimismo y catastrofismo.
Pero pongamos estas advertencias en perspectiva. Cada vez que ves los mismos argumentos saliendo de varios insiders al mismo tiempo, hay que sospechar que se está llevando a cabo una operación psicológica (o “psyop”) para influir en la opinión pública. En este caso, el mensaje es que hace falta regulación para proteger al mundo de que la IA se salga de control. Esta regulación implicaría normas del gobierno, departamentos internos de cumplimiento, inspecciones de auditores, pruebas y certificaciones de seguridad periódicas.
Qué conveniente para Anthropic y OpenAI. El tipo de regulación que tienen en mente es extremadamente cara. Los gigantes del desarrollo de IA pueden costearla, pero sus competidores más nuevos y más chicos no.
Anthropic y OpenAI están planeando IPOs de más de USD 1 billón más adelante este año, construyendo con eso un foso regulatorio (regulatory moat) alrededor de sus negocios para dejar afuera a la competencia, probablemente con la ayuda del propio gobierno.
El alarmismo sobre una IA fuera de control podría no ser más que una táctica para construir un oligopolio impuesto por el gobierno.
Puedes ver sobre eso, acá: https://news.inversorglobal.com/2026/09/riesgo-de-que-la-ia-se-salga-de-control/
Mi propia investigación indica que la superinteligencia nunca se puede alcanzar, porque es imposible programar la lógica abductiva (a diferencia de la lógica inductiva y deductiva), que se puede resumir como intuición o sentido común.
Aun así, la IA es poderosa y necesita barreras de seguridad. Pero no es tan potencialmente peligrosa como insisten los alarmistas. Trump fue inteligente al resistir los pedidos de más regulación gubernamental. El verdadero enemigo en el mundo de la IA no es la superinteligencia: es China.
Jim Rickards
Para Libertad & Riqueza





